Biografía de Juan Manuel de Rosas.
Juan Manuel de Rosas
nació en Buenos Aires el 30 de marzo de 1793. Murió en el exilio el 14 de
marzo de 1877,
acompañado por su hija Manuelita, en su finca de Southampton, Inglaterra.
Durante las invasiones inglesas (1806- 1807) participó activamente de la
defensa en el regimiento de Migueletes de Caballería.
Rosas pertenecIó al sector comercial ganadero/terrateniente de la
sociedad rioplatense. Hijo de una de las familias de hacendados bonaerenses más
aristocráticas, los Ortiz de Rozas.
En marzo de 1813 se
casó con Encarnación Ezcurra, quien sería su compañera en la vida y en la
política. Tras el casamiento Rosas devuelve a sus padres los campos que les
administraba y decide formar su propia empresa.
En noviembre de 1815
se asoció con Juan Nepomuceno Terrero y Luis Dorrego en una compañía destinada
a la explotación ganadera, saladero de pescado y exportación de productos
varios en la estancia de "Los Cerrillos".
Tras la caída del Directorio, en 1820 Rosas comienza a participar
activamente de la política bonaerense. Formo su cuerpo de “Colorados del
Monte”, también conocida como “Milicia del Sur”. Apoyó e impuso la candidatura
de Martín Rodríguez a la gobernación de Buenos Aires. Participó activamente en
el Pacto de Benegas entre Santa Fe y Buenos Aires y se hizo
cargo de entregarle al caudillo santafecino, Estanislao López, 30.000
cabezas de ganado.
El 8 de Diciembre de
1829 la sala de representantes proclamó a Juan Manuel de Rosas gobernador de
Buenos Aires otorgándole las facultades extraordinarias y el título de
Restaurador de las Leyes.
Rosas llevo a cabo
una administración provincial ordenada. Recortó los gastos, aumentó los
impuestos, superando lentamente el déficit fiscal
heredado, y reanudó las relaciones con la Santa Sede,
suspendidas desde 1810.
Fue el sector
terrateniente el que sustentó el liderazgo rosista. Rosas gozaba de un gran
predicamento entre sectores populares de Buenos Aires, y, de esta forma,
aparecía ante los terratenientes de la provincia como el único capaz de
contener y encauzar las demandas de las clases bajas.
En 1832 Rosas fue
reelecto como gobernador de Buenos Aires. Exigió que se le renovaran las
facultades extraordinarias. La sala de representantes se opuso y Rosas
renunció.
Rosas se alejó de la
provincia pero no de los manejos políticos. Su mujer, Encarnación Ezcurra era
su fiel representante y con el apoyo de Sociedad Popular Restauradora, conspiró
contra los gobiernos de Balcarce, Viamonte y Maza que se sucedieron durante la
ausencia del restaurador.
La agitación política
conducida por Encarnación contribuyó de manera decisiva a crear un clima de
gran inestabilidad favorable a los intereses de Rosas.
La muerte de Quiroga
determinó la renuncia de Maza y provocó entre los legisladores porteños que
prevaleciera la idea de la necesidad de un gobierno fuerte, de mano dura. Fue
electo nuevamente Juan Manuel de Rosas, en marzo de 1835, esta vez con la suma
del poder público.
La hegemonía rosista
se consolidó mediante la unificación ideológica del pueblo de Buenos Aires a
través del uso obligatorio de la divisa punzó, del riguroso control de la
prensa; y de una dura represión a la oposición ideológica y política realizada
por la Sociedad Popular Restauradora, conocida como la "mazorca", la
fuerza de choque de Rosas, encargada de la intimidación y la eliminación de los
opositores. Durante el largo período rosista, la mazorca se cobró miles de
víctimas.
En 1835, Rosas
sancionó la Ley de Aduanas, que protegía a las materias primas y productos
locales. La Ley favoreció a las provincias pero sobre todo a Buenos Aires que
aumentó notablemente sus ingresos aduaneros.
En esta segunda
gobernación Rosas: favoreció la venta o el otorgamiento de las tierras públicas
que pasaron a manos de los grandes ganaderos.
Rosas mantuvo durante
gran parte de su mandato excelentes relaciones con los comerciantes británicos
y su gobierno. Francia no había obtenido de Rosas un tratado comercial como el
que Inglaterra había conseguido.
Se produce un
conflicto diplomático y las naves francesas que estaban estacionadas en el Río
de la Plata, bloquearon el puerto de Buenos Aires a fines de marzo de 1838
hasta 1840.
Durante el bloqueo se
reanudó la guerra civil. Lavalle, con el apoyo francés, invadió Entre Ríos y
Santa Fe pero fracasó en su intento de tomar Buenos Aires.
En 1845, el puerto de
Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por una flota anglo-francesa.
El bloqueo no sólo
afectaba los intereses de los extranjeros, también perjudicaba a los
estancieros del Litoral que no podían navegar libremente por el río Paraná y
debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires, entre los
afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre
Ríos desde 1841.
Recién en 1850
quedaron normalizadas las relaciones con Inglaterra y Francia.
En 1851 el gobernador
de Entre Ríos emitió un decreto, conocido como el pronunciamiento de Urquiza,
en el cual aceptaba la renuncia de Rosas y reasumía para Entre Ríos la
conducción de las relaciones exteriores. El conflicto era en esencia económico:
Entre Ríos venía reclamando la libre navegación de los ríos.
Reflexiones:
En este resumen
biográfico, vemos en la figura de Rosas una personalidad con mucho valor,
tenaz, pero por sobre todo con mucha habilidad en los emprendimientos
comerciales, que a su vez supo trasladar hacia su participación política, y
luego en el ejercicio del poder. Hemos observado que en todas sus actividades
(económicas, sociales y políticas) tenía una fuerte preocupación por la
organización con disciplina y orden ante todo. Esto a su vez le valió el título
de “Restaurador de las Leyes”.
A lo largo de las
actividades, hemos observado como supo hacer camino desde sus conocimientos
para manejar las estancias, en sus sociedades comerciales, que lo llevaron a
ligarse con la política y luego acceder al poder.
También observamos
que esta obsesión por la disciplina y lo que él consideraba justo lo llevo a
extremos, tales como la intolerancia a los opositores.
Consideramos también
que Juan Manuel de Rosas, fue el primer gran líder carismático de nuestro país,
ya que en él vemos rasgos de figuras de los líderes que se sucedieron en
nuestro país. Figuras que han contado con un gran apoyo popular y de diversos
sectores que legitiman ese poder.
Así como en el
período Rosista, se vivía un contexto de discusión entre la distribución de la
renta de la aduana de Buenos Aires y las provincias, aún hoy persisten los
conflictos entre estos, por ejemplo por la coparticipación de la Nación hacia
las provincias.
Juan Manuel de Rosas
despertó sentimientos contradictorios, amor – odio, que a lo largo de nuestra
historias se han ido repitiendo con distintos líderes políticos, hasta nuestros
días.
Georgina
Orlandini y Patricia Caraffini.
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